10/11/2025
La vivienda cooperativa en cesión de uso como respuesta a las necesidades de la población por encima del mero consumo especulativo
Artículo actualizado: 17/11/2025 a las 12.34 h
La crisis de vivienda en España atraviesa uno de sus momentos más críticos de las últimas décadas, con precios de alquiler y venta en máximos históricos, un mercado tensionado en las grandes ciudades y zonas costeras, y una oferta de vivienda nueva que sigue creciendo a un ritmo insuficiente para responder a la demanda social. El desajuste entre viviendas iniciadas y hogares creados, que supera el medio millón en los últimos años, y el auge de la inversión en vivienda por particulares y fondos, expulsa a jóvenes y familias del acceso a una vivienda digna. A este escenario, ya de por sí preocupante, se unió en 2024 la DANA que azotó la Comunitat Valenciana, multiplicando la emergencia habitacional acuciante en nuestro entorno más próximo y evidenciando el fracaso de las políticas previas.
La problemática habitacional en España, con un déficit de viviendas estimado entre 450.000 y 765.000 inmuebles, se ha visto especialmente agravada por el uso masivo de inmuebles residenciales para alojamiento turístico y la demanda de particulares e inversores que compran para especular, aumentando la presión alcista en los precios.
En paralelo, los desahucios por impago y la reducción de vivienda protegida profundizan el problema. España apenas alcanza un 3% de vivienda protegida, frente al 9% de la media europea y porcentajes mucho más elevados en países punteros como Países Bajos o Austria, que superan el 30%. A lo que se suman los insuficientes mecanismos legales para movilizar viviendas vacías o para expandir el parque público, todo lo cual, junto con la falta de coordinación entre administraciones, dificulta el acceso a viviendas dignas y asequibles.
Estos y otros factores configuran la emergencia habitacional en la que nos encontramos y que requiere respuestas urgentes, estructurales e innovadoras.
La función social de la vivienda: un principio a recuperar
Frente a la mercantilización y financiarización crecientes del parque residencial, cada vez más voces reclaman recuperar la función social de la vivienda: su valor como derecho, bien básico y vertebrador de comunidades solidarias, y no únicamente como inversión especulativa. Esta función social implica mirar más allá del mercado y apostar por modelos colaborativos, inclusivos y accesibles, donde la vivienda responda a las necesidades de la población y por encima de los intereses de grandes inversores, articulando barrios y municipios en torno a las personas, a la comunidad.
Según sociólogos actuales, como Martijn Konings, el acceso a activos como la vivienda ha superado al sueldo y educación como determinante para la clase social, convirtiéndose en un factor clave en la nueva estratificación social.
En este contexto, queremos poner el foco en el papel que tiene y puede tener el cooperativismo de trabajo, como agente transformador capaz de aportar valores, principios y soluciones innovadoras al drama habitacional.
El cooperativismo de trabajo: valores y principios para otra vivienda posible
La experiencia de cooperativas valencianas y de todo el Estado demuestra que, cuando las personas se organizan colectivamente para impulsar proyectos de vivienda y se encuentran asesoradas por profesionales cooperativos, son capaces de crear hogares asequibles, estables y comunitarios, reforzando a su vez el tejido social y la economía local.
El cooperativismo de trabajo se posiciona como un vector clave en la transformación del acceso a la vivienda, aplicando valores y principios que trascienden el mero consumo para construir comunidades sostenibles y resilientes. Proyectos de intercooperación como el de Domèstiques, así como las cooperativas Carpe y Neitin ejemplifican esta aproximación integral, aportando soluciones profesionales, sostenibles y comprometidas en el ámbito de la vivienda a través de cooperativas en cesión de uso.
Carpe, una cooperativa que dedica su actividad profesional al impulso de proyectos que ponen en el centro a las personas como agente transformador de su entorno, ofrece su experiencia en diferentes ámbitos para el impulso de proyectos de vivienda cooperativa en cesión de uso. Promueve la creación de proyectos liderados por sus comunidades a través de la incorporación de metodologías colaborativas en la gobernanza del grupo, el diseño arquitectónico y la gestión comunitaria.
Domèstiques es una iniciativa de la cooperativa Crearqció en colaboración con la cooperativa El Rogle. Su equipo presta servicios de gestión integral a cooperativas de vivienda en cesión de uso, y apuestan por la profesionalización y la autogestión para construir proyectos de vivienda que integren la colectivización del derecho a la vivienda y el bienestar de las personas que los habitan. Su equipo está formado por profesionales de la arquitectura, la gestión de proyectos, la abogacía y las políticas públicas, lo que les permite abordar la complejidad de los procesos de impulso y acompañamiento de proyectos desde una perspectiva integral y humana.
Neitin coopera en la sostenibilidad, innovación social y la promoción del cooperativismo, apostando por acompañar proyectos cooperativos de vivienda desde la autogestión, la economía circular y la participación ciudadana. Son especialistas en colaboración público-privada y en acompañamiento, sobre todo a la administración local para la movilización de suelo público para favorecer la creación de cooperativas de vivienda en cesión de uso. Además, destacan por su trabajo en formación, comunicación y cultura digital responsable, haciendo énfasis en la inclusión, igualdad y bienestar comunitario, pilares fundamentales para sostener el modelo cooperativo en el tiempo.
Estas cooperativas de trabajo no solo desarrollan proyectos técnicamente solventes, sino que encarnan una apuesta ética y estratégica por un modelo de vivienda que prioriza el derecho a un hogar, la justicia social y la sostenibilidad ambiental. Su labor colectiva y multidisciplinar configura un ecosistema capaz de responder con eficacia a la emergencia habitacional, aportando valores, conocimientos y compromiso a la construcción de nuevas formas de habitar.
El protagonismo del cooperativismo de trabajo es clave para articular propuestas que recuperen la función social de la vivienda, conectando la autogestión con la producción de espacios adecuados desde una perspectiva integral, fomentando la colaboración público-cooperativa y generando empleo de calidad y de proximidad en el sector de la vivienda.
La emergencia habitacional necesita, por tanto, soluciones colectivas, valientes y alineadas con la función social de la vivienda. El cooperativismo, y en particular el de trabajo, demuestra que tiene mucho que aportar para garantizar este derecho fundamental.
Cooperativismo de vivienda en cesión de uso: una alternativa en auge
Para ello, cabe destacar entre los modelos de vivienda cooperativa, el de cesión de uso, que combina la propiedad colectiva del inmueble con el derecho de uso indefinido para las personas socias y usuarias. En este modelo, la cooperativa es propietaria del edificio y lo gestiona de forma democrática, mientras que las personas socias disfrutan de su vivienda sin entrar en el ciclo especulativo ni asumir las cargas de la propiedad privada.
Estas cooperativas operan por autopromoción y autogestión, garantizando precios al coste y propiedad colectiva, mientras las personas usuarias ostentan un derecho de uso estable, desvinculado de la especulación inmobiliaria.
Esta fórmula, extendida en países como Uruguay, Dinamarca o Suiza, y cada vez más visible en Catalunya y Comunitat Valenciana, ofrece ventajas como:
Políticas públicas y retos ante la emergencia habitacional
Las distintas administraciones han articulado en los últimos años medidas de fomento de vivienda asequible, incremento de ayudas al alquiler y también de promoción de proyectos colaborativos y en cesión de uso. Sin embargo, los datos muestran que estas políticas sólo lograrán revertir el problema estructural si se pone el foco en la urgente necesidad de alianzas público-privadas, regulaciones más firmes y apoyo decidido a los proyectos cooperativos y sociales.
Para avanzar hacia el derecho efectivo a la vivienda, urge:
Una propuesta desde la base de FEVECTA
Desde la base de FEVECTA se está fraguando un espacio para fortalecer el ecosistema de profesionales de la vivienda y el urbanismo que trabajan por dar una respuesta social y transformadora a la crisis habitacional. El objetivo es claro: conectar y fortalecer a las cooperativas que ya operan o quieren iniciar actividad en ámbitos como la construcción, la arquitectura, la ingeniería, la promoción inmobiliaria, la administración de fincas y la participación comunitaria, organizadas en un consejo sectorial, órgano interno de FEVECTA. Queremos aunar sinergias entre más de 75 cooperativas valencianas federadas para desarrollar proyectos que generen impacto en la economía real dinamizando un mercado social.
El primer gran proyecto que nace de esta iniciativa es Prohabitem, un espacio orientado a impulsar a las cooperativas comprometidas con la vivienda cooperativa en cesión de uso en la Comunitat Valenciana. Este modelo se presenta como una alternativa viable, asequible y con verdadero impacto comunitario y social.
Prohabitem surge del compromiso de cooperativas consolidadas y arraigadas en el territorio, decididas a convertir la vivienda cooperativa en cesión de uso en una realidad tangible. Ya son 16 cooperativas federadas las que han avalado sus bases, con el impulso inicial de 4 cooperativas especializadas en la gestión integral de proyectos de vivienda cooperativa, que os presentamos en este artículo.
Este espacio está abierto a todas las cooperativas de trabajo que compartan los valores de la economía social y quieran participar en el desarrollo de un sector profesional en torno al modelo de cesión de uso, sumando fuerzas para hacer de la vivienda cooperativa en cesión de uso una realidad tangible, innovadora y accesible para la ciudadanía.
La sectorial no se limita a este proyecto. Las cooperativas participantes podrán articular nuevas propuestas relacionadas con la arquitectura, la construcción, el urbanismo y el resto de servicios profesionales de la vivienda y el urbanismo, siempre con el objetivo de generar impacto social y fortalecer la economía cooperativa.
Agradecemos a Adelina, Júlia, Maje y Teresa, socias de las cooperativas citadas en este artículo, su contribución a este artículo y al procomún federativo.

Francisco Merino
Soy técnico de proyectos en FEVECTA y he sido director técnico en FECOVI. En ambos períodos he gestionado proyectos orientados al fomento, promoción y difusión de los valores y principios cooperativos, con especial atención a modelos innovadores de triple impacto y a iniciativas de economía colaborativa. Soy graduado en Administración y Dirección de Empresas (ADE) y Premio Extraordinario del Máster en Economía Social y Cooperativas del IUDESCOOP, Universitat de València. He formado parte de la Comisión de Expertos para la elaboración de la primera ley de Viviendas Colaborativas y del Grupo de Trabajo de Empresas Sociales en CEPES. En mi tiempo libre, investigo sobre Economía Social y Cooperativa, siendo coautor y colaborador en diversas publicaciones y ponencias sobre emprendimiento social, políticas públicas de economía social y cooperativa en la administración local, así como sobre colaboración público-cooperativa en ámbitos como vivi
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